Humanidad, toros y Dávila

eduardo-davila-miuraValiente, de elegantes gestos, y con una especial capacidad de comunicación apoyada en una cálida sonrisa, Eduardo Dávila Miura es más que un torero. Es un ser humano increíble. Lo conozco bien. Con ocasión de su reaparición en La Maestranza de Sevilla, escribí hace meses (¡Suerte, Maestro!) que es una de esas personas que combina humildad, coraje, alegría, profundidad y arte.

Desde hace años compartimos escenario en conferencias que toman el formato de entrevista al hombre que hay detrás del torero. Compañero de viaje en Éthica, hemos sumado esfuerzos para crear un “team-building taurino” sin precedentes, fundiendo los mundos de la consultoría y el toro para ponerlos al servicio de la empresa. Por un lado, Eduardo Dávila Miura con sus socios de Bull Team, y por otro, el equipo de consultores de Éthica.

“Se torea como se es”. Dávila suele recurrir a esta célebre cita de Juan Belmonte. Lo hago yo ahora también para afirmar que “se torea como se trabaja”. El team-building taurino es una intensa experiencia “outdoor” llena de sensaciones, emoción y valores. Única e innovadora, esta fórmula propone pisar el albero de una plaza de toros, tomar la muleta y empuñar la espada, para transferir todo lo vivido a la realidad cotidiana de las organizaciones.

Los paralelismos con la empresa han sido buscados habitualmente desde el mundo del deporte o del teatro, pero el del toreo ofrece dosis de verdad difícilmente igualables. Ya sea para comprender valores como el compromiso y el coraje, ya sea para vivir emociones como el miedo y la incertidumbre, o ya sea para entrenar habilidades como la toma de decisiones o el trabajo en equipo.

Ponerse ante un toro es una épica muestra de arrojo individual, y también es una delicada y completa escena colectiva en la que la confianza, en los demás y en uno, adquiere condición de heroica necesidad. Es sensibilidad, intuición y arte que se adapta a cada astado, y también es rigor, preparación y entrenamiento duro que nada deja al azar, aunque la improvisación se hace tozudamente presente.

Demasiados paralelismos con la realidad de la empresa. Y demasiada verdad en el mundo –el del toro- desde el que la reflexionamos. Lo hacemos a lo largo de una agenda sorprendente y dinámica, conducida por un equipo mixto de consultores y de cuadrillas taurinas.

También el escenario importa. Toda la dinámica transcurre donde los toros se crían, en plena Naturaleza. Es allí, en las ganaderías de reses bravas, donde la fiesta taurina desarrolla la actividad económica de gran valor ecológico. Disponemos de varias localizaciones ya concertadas, que pueden acoger grupos de convenciones de hasta varios cientos de personas.

Tras la recepción y acogida, mantenemos una conversación pública con Eduardo Dávila en la que introducimos este mundo fascinante y desconocido. Desnudamos la leyenda hasta dejarla en realidad. Y comenzamos a trabajar con ella, dividiendo a los participantes en varios grupos que rotan por varias actividades.

En su circuito, cada grupo es acompañado por un mismo consultor que procura la reflexión entre cada actividad, y que observa y recoge reacciones que al final de la jornada le son devueltas (o espejadas) a sus protagonistas como si de un ejercicio de coaching se tratara.

Profesionales del mundo del toro enseñan a hacer el paseíllo, a doblar los capotes, a enfundar el peto a un caballo, a poner las banderillas, a torear con la muleta, o a entrar a matar. Los participantes son seducidos en una relación genuina y transparente con personas aparentemente tan ajenas como los taurinos. Poca gente hay tan sana y tan noble.

mujer_toreroSe desploman muchos mitos y se adquieren grandes enseñanzas. Por ejemplo, sobre diversidad de género. Son muchos (y sobretodo muchas) l@s que creen que estamos ante una dinámica “muy masculina”. Hasta que lo prueban, y… ¡triunfan! Lección de autoconfianza. La superación no conoce límites cuando el empeño se impone sobre los prejuicios.

Los antitaurinos se reconcilian con un entorno que no entiende de política ni de maltrato, sino de personas y Naturaleza. En ocasiones, al mirar a otros, sólo vemos lo que está en nosotros, y no en ellos. Lección de respeto y convivencia. Las creencias se desmontan con experiencia y conocimiento.

El team-building taurino imprime experiencia, emociones, huella y valores. Experiencia de equipo que comparte. Emoción de coraje que supera miedos. Huella en la memoria que no olvida algo único. Y valores como el del compromiso, o como los de la triple “H” con la que se escribe Éthica: humildad, honestidad y humor. Eduardo Dávila Miura es testimonio vivo de todas esas “haches”.

Si quiere más información, la tienes disponible en la web de Éthica , (Compañeros de viaje con Éthica)

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